domingo 7 de marzo de 2010

Adios

Bueno, es un poco raro dar esta explicación a quienes siguen este blog; ya que todo lo dicho en este espacio está escrito en forma de poemas o relatos. Nunca hablé directamente a quienes leen, en primera persona, pero esta oportunidad lo amerita.
Este blog llegó a su fin.
Ya no hay mas nada que decir. Fueron casi tres años en los que me encontré con palabras, con imágenes y con gente maravillosa. Compartí reflexiones con hombres y mujeres que gustaron de este blog y disfruté muchísimo de cada expresión de apoyo, cada halago, cada comentario con buena onda; como también de todos los buenos textos que pude leer en cada uno de sus sitios.
El proceso del blog fue lo suficientemente largo como para poder decir en él todo lo que quisiera o sintiera que era meritorio de ser publicado. Lo que siempre primó fue el respeto, el criterio artístico y la buena onda y espero que aquellos que pasaron y pasan por aquí, lo entiendan de ese modo.
En un momento la evolución del blog llegó a su fin. Es muy difícil, por lo menos para mi, llegar a un lugar innovador después de tanto tiempo y tantas cosas relatadas. Creo que por la fidelidad de lectores como ustedes, lo peor que puedo hacer es empezar a repetirme, empezar a faltar a la originalidad y a la frescura o peor aún, empezar a hacer mas de lo mismo, automáticamente.
Quedan, por supuesto, cada publicación con sus correspondientes textos y fotos. Algunos mas inspirados, otros mas al ras del piso, pero siempre tratando de dar lo mas genuino que tuviera para dar en ese momento y todo lo que mis capacidades artísticas pudieran brindar. Cada una de esas publicaciones muestra un poco el camino estético y literario que significó llegar hasta este lugar. Y porque no, refleja algo de lo que me estuviera pasando también, por lo menos en la esencia de cada relato.
No me canso de agradecer cada visita y cada momento que alguien se haya tomado para leer. Aunque si es cierto que este blog es de mi autoría, también es verdad que ya no es mas mío, ahora pertenece a cada chica de los Viernes que pasó por acá, cada escritor, cada fotografía, cada segundo y cada palabra. Tal vez nunca fue de nadie mas. Talvez siempre fue de esas cosas, del imaginario que eso generara, de los cuadros y las letras que hicieron de esto una historia larga de tres años que culmina con el mejor final posible, la sensación de que no ya no hay mas una chica de los viernes y ha empezado a haber, por fortuna, una de todos los días, de ser posible por el resto de los días que vendrán.

Sigo escribiendo, claro, otras cosas, en otros blogs, que tienen que ver con otras motivaciones que quiero llevar adelante ahora en mi vida. Ponerle fin a este espacio, es darle principio a algo nuevo que está llegando, no solo en lo que escribo; inevitablemente, también en lo que soy. No me arrepiento de una sola coma ni de una sola toma si cada una de ellas me trajo hasta este presente.
Mil gracias “Chicas de los Viernes”, mil gracias lectores y lectoras.

Hasta siempre


Pablo

Chica de los Viernes

Chica de los Viernes, si.

Y de los Sábados
y los Domingos
Y también de los Lunes
Los Martes
Los Miércoles
Los Jueves

Y otra vez de los Viernes.



Tengo los ojos tristes y vos tenés los ojos chinos.
A mi me tira el campo
y vos sos muy de parque patricios.
Yo era castaño cuando tenía pelo.
A vos te cae el rubio sobre los hombros.
A mi me gusta el fútbol
a pesar que mi viejo nunca me llevó a la cancha
y vos no sabes ni cuantos hay en una cancha
a pesar de criarte a la vuelta del “globito”.
Yo bailé folclore en una época,
vos bailas tango todas las semanas,
yo tengo miedo de no estar a la altura
de ninguna circunstancia
y vos tenés fobias a los abandonos.
Que par no?
Mirándonos de lejos con desconfianza,
acurrucados en el frío de los veranos pasados,
saboreando el vino y la sangre
del frente y del reverso de las noches.
A vos te gustaban las melenas.
A mi me gustaban las pulposas.
Y sin embargo mira vos como algunas veces
Terminan siendo las cosas,
Que en el lugar mas lejano de uno mismo
Se encuentra lo que uno siempre quiso tener enfrente.

viernes 5 de marzo de 2010

La razón mas estúpida



Ya pasé de creer que se puede llegar
a vivir sin el dolor y sin el miedo.
Y sin embargo me animo a vivir a pesar de eso
No tengo luz que brille sin esos tonos.
Ni tengo amor que se luzca sin esas notas.
Perdón, pero hay algo oscuro
en el mar de mi conciencia y mi nostalgia.
El camino no iba a ser fácil,
nadie nos prometió eso jamás.
¿Pero hacia falta cortarlo
para no encontrarse con el dolor?

¿Al final que nos quedó?
Al final nos quedó lo que más temías.

Nos quedó el dolor,

Y nada mas.

miércoles 3 de marzo de 2010



Angelito del cielo, grano de sal
Festejo de las pupilas ávidas
Rocío fresco de la mañana, que se impregna
en la memoria de los recuerdos buenos
7 dolores en tu historia
3 barcos
9 auroras
730 días impregnados de la voz de cantautores
besos y porros
saudades de otros tiempos
preguntas enormes y respuestas
infinitamente
pequeñas.
Princesa de ojos oscuros
De noches de insomnio y risa
Princesa de lengua filosa
Dedos de frente
sensualidad candente
y un hermoso culo...
vayan mil rezos para el alma del diablo
que se pierde en esas curvas
tantas noches como haga falta,
con tal de atender redenciones del calibre
que otorgan angelitos de ese cielo...

viernes 19 de febrero de 2010

La pena y el jinete




Cuando el invierno empieza a ponerse crudo en la llanura y el viento pega helado por entre las hendijas de la piel y de los años, el campo se abre enorme ante los ojos que no lo pueden abarcar.
Todo se piensa de nuevo. Todo se piensa otra vez. Cualquiera podría decir palabras animosas en momentos de pesadumbre, pero la verdad, no hay motivo para ponerse en esos trotes. La pena fuerte es recado de una sola montura. Y hay que cabalgar en ella, sino no se cansa nunca.
La montura arisca es mas arisca que los hombres mal domados. No se da por vencida a la primera variada. Hay que andar días y noches sin detenerse, a ver quien aguanta más. Se pueden usar las manos para apoyarse en la cruz. Se pueden usar las manos para apoyarse en las ancas. Se puede bajar la cabeza y acomodar el sueño al andar. Pero no se puede caer. Porque si se cae, se pierde. Y la montura de pena no olvida las caídas. Las usa. Solamente mira desde lejos, lo que queda de la polvareda y el revolcón, con los ojos vidriosos y profundos. Con el cuerpo enorme que se percibe nervioso mas aun en su quietud. No hace nada porque no le hace falta. Sabe que ganó.
Siempre, siempre hay que saber, que para bajar de la montura, hay que esperar a que la pena pare sola. Si uno baja antes, es porque esta mas domado y no es bueno domarse en la pena. Uno se pone agrio.
Pero así como se detiene uno, se detiene la pena también a veces. Hay que ver quien anda con más ganas y paciencia.
Jinete y montura se doman todo el tiempo. El campo frío de esas sensaciones parece que no termina nunca.
Un día se amanece sobre un rincón de un canal, sobre un terraplén abandonado, sobre un cardal sin flor. Y el jinete se baja y mira a su montura, sabe que los dos están cansados. Los dos lo saben.
Y en la tristeza más honda y más perdida se miran en el silencio que corta solamente el roce del viento cuando pasa. La montura acompaña y se deja llevar. No claudica ante ningún camino y no se pierde ante ninguna queja. Acompaña y lleva. Y marca la vida su compañía. Cuando es así de lejano el camino de vuelta, cuando ya ha pasado tanto tiempo y es hora de volver, solo se oirá de respuesta su rezongo quedo, el golpe de una pata sobre la tierra, el aliento caliente y vaporoso en el invierno.
Pero la decisión no es de la pena. Por mas que se tenga que volver a pie. Por más que cabalguen hacia donde la pena no iría jamás. Por mas que vengan veranos o inviernos feroces. El animal es noble. Se deja llevar. Sabe.
En esos días de viento y decisiones, quien marca el camino de regreso, siempre es el jinete.
Y cuando el jinete lleva, la montura sola va cambiando hacia horizontes nuevos y sin siquiera notarlo, se está en otra tierra cuando se termina la noche cruda.


Foto: Madamme, por capitán para "Chicas de los Viernes"

viernes 5 de febrero de 2010

Silencio. Y luego...




Tarde en la noche. Risas.

Silencio

Y luego...

Miedo del amor y de la lumbre
De los deseos que son uno, de las tardes tibias,
del resquemor abandonado.
De la lucha sin victorias y laureles
Miedo de las madrugadas con sal y sabanas
Los domingos con sentido
La tarde muda, la lectura
Los horóscopos
La muerte que se va a pasear

Miedo de pasar por otras puertas
De sentir todo cerrado
De vivir en madrugadas de deseo lejano
De escuchar No
No se puede
Ahora no
No es el momento
No me interesa

Hay sequías de las que uno sale solamente
dejando germinar palabras nuevas.
Es decir,
sacándote del abismo
Es decir,
sacándome del averno
Sin la premura de los arrebatos
Sin las lluvias de lava ardiente,
alejados del imán de las madrugadas.
El cristal de los ojos que se rompe
y ya no hay nada que se interponga
entre el sol de las sonrisas
y los ojos que devoran la luz.
Arrasan las tempestades
y se descargan las centellas en el río.
Se mezclan los torbellinos
en el centro del destino, del quejido, del camino,
de los sorbos de vida en la arena hirviente.


Silencio

Y luego...

Sin premuras el barco
se desplaza entre las olas con el viento
que se interna en la tormenta.
La escarcha de los días se derrite,
en el monte espera la noche azabache
que lame cada rincón por donde sangra, para curarse.
Corales pegados a la quilla, el equinoccio sucediendo,
el color caramelo de tu pelo reflejado al sol del día nuevo.
Desayunos con olor a sal
y aventuras que sacuden carcajadas,
jazmines y fresias, rediles de traumas,
vitreaux de nuestras pasiones,
de nuestras palabras temerosas.

Y el miedo que se ha ido con el mar y con la noche

que se va,

que ya no vuelve mas...


Foto: ffffound